La enseñanza de la carrera de Medicina de la Universidad Maimónides está centrada en el alumno, efectuando a través de situaciones-problema e instrumentándolos en grupos pequeños tutorializados. (Aprendizaje basado en problemas).

Noticia Ampliada

Litiasis renal

Litiasis Renal

Alumnos: Sahonero Santiago / Guido De Gregorio

 foto de litiasis renal

¿Cómo se constituye el aparato urinario?

El sistema urinario está constituido por los dos riñones, los dos uréteres, la vejiga y la uretra.

Los riñones filtran la sangre y devuelven la mayor parte del agua y los solutos al torrente sanguíneo. El agua y los solutos filtrados, que no retornan al sistema circulatorio, constituyen la orina, que pasa por los uréteres y se almacena en la vejiga hasta que es evacuada a través de la uretra.

El interior del riñón presenta dos sectores. El más superficial es la corteza, donde se encuentran las estructuras funcionales del riñón llamadas nefronas, las cuales se encargan del filtrado de la sangre. El más profundo es la médula, la cual presenta estructuras en forma de cono que conducen la orina producida por las nefronas hasta la pelvis renal, donde se recolecta y la transporta a la vejiga a través de los uréteres.

Anatomía aparato renovesical

¿Qué es un cálculo?

Los cálculos (también llamados litos o “piedras”) son agregaciones de un gran número de unidades cristalinas que arrastran e incorporan a otras sustancias formando un cuerpo de consistencia tan dura como una piedra (otro tipo de cálculos son más blandos).

foto riñón

Los cristaloides son sustancias normales de la orina que son susceptibles a la cristalización en un determinado medio (acidez, concentración, temperatura, etc.) y a la disolución en otro. Existen distintos tipos de sustancias que pueden generar cálculos urinarios, cada cual depende de diferentes factores para su cristalización, por lo cual no hay una sola manera de prevenir todos los cálculos renales. Asimismo, cada tipo de sustancia que da lugar a la formación de un cálculo le atribuye propiedades diferentes al mismo (forma, superficie, tamaño, color y consistencia)

¿Cuántos tipos de cálculos hay?

Los cálculos pueden dividirse en dos tipos: cálculos cálcicos (los más frecuentes) y cálculos no cálcicos.

La diferencia radica en las sustancias que componen estos cálculos y las propiedades que les atribuyen, en especial aquella que permite que se detecten en una radiografía simple. Los cálculos cálcicos de esta manera pueden ser detectados sencillamente y proceder con la elaboración del diagnóstico y plan terapéutico. Los no cálcicos, al contrario, no pueden ser detectados por una radiografía simple y es probable que se requiera de algún método de contraste para su identificación.

 fotos de litos

¿Cuándo y cómo se produce la litiasis?

La litiasis renoureteral es una enfermedad frecuente. Se puede dar a cualquier edad, con una mayor incidencia entre los 20 y los 40 años de edad. Los hombres se ven más afectados que las mujeres. Los antecedentes familiares de esta condición aumentan el riesgo de padecerla. También los hábitos dietéticos y la ingesta liquida inadecuada, más aun en situaciones de sudoración intensa con reposición de líquidos insuficiente. Pueden suceder a afecciones intestinales crónicas, alteraciones quirúrgicas del intestino, descalcificaciones óseas.

Para que se desarrolle esta enfermedad en primer lugar es necesaria la formación de un conglomerado litiásico en la cavidad renal. La condensación de las sustancias de desecho de la actividad celular normal da lugar a un núcleo, el cual puede crecer de tamaño hasta formar el cálculo. Siempre es necesario que las condiciones fisicoquímicas del medio permitan la cristalización y formación del cálculo.

Las litiasis de órgano forman cálculos consecuentes a una alteración local en los conductos por los que circula la orina en los riñones.

Las litiasis de organismo son consecuencias de alteraciones a nivel sistémico (por ejemplo, gran elevación de la concentración del calcio en la sangre) que repercute a nivel renal formando cálculos.

¿Cuáles son los síntomas?

Los síntomas suelen estar marcados por episodios de obstrucciones rápidas e intensas del riñón o el uréter, que provocan los cólicos renales. Estos son dolores bruscos que rápidamente alcanzan una gran intensidad y se mantiene sin fases de calma intercaladas durante una hora o más. Por lo general el paciente busca una posición corporal que atenúe al dolor, pero suele no obtener resultados.

Puede haber una molestia lumbar indefinible e imprecisa del lado afectado.

Puede estar presente la hematuria (presencia de sangre en la orina), en especial luego de una intensa actividad física.

En ocasiones aparecen signos de infección del tracto urinario.

Otros síntomas son:

Polaquiuria: aumento del número de micciones por día pero de escaso volumen.

Ardor terminal: sensación desagradable de quemazón finalizando la micción.

¿Cómo se detecta?

La sospecha de la existencia de un cálculo se formula a partir de los síntomas con los que se presenta el paciente, el interrogatorio de los factores de riesgo (condiciones previamente mencionadas que favorecen el desarrollo de la enfermedad) y el examen físico. Los datos complementarios que pueda aportar un análisis de sangre, podría aproximar al diagnóstico de la litiasis.

La confirmación de la existencia de un cálculo se lleva a cabo a partir de los estudios por imágenes (radiografía simple o con contraste, ecografía o tomografía). Quedará a criterio del profesional que estudio pedir en función de sus sospechas o nuevos datos.

¿Qué sucedería si no voy al médico y permito que la enfermedad progrese?

La complicación más frecuente de la litiasis urinaria es la infección pielonefrítica (infección del riñon).  La tercera parte de los pacientes con litiasis renal presentan signos bacteriológicos positivos que determinan la pielonefritis. Asimismo, ciertas bacterias que pueden llegar a ingresar en el aparato urinario de una persona sana pueden generar cambios físicos alterando el pH de la cavidad renal, lo que lleva a una precipitación de cristales y formando cálculos de gran tamaño. Esto significa que una de estas condiciones puede ser complicación de la otra y viceversa.

La atrofia renal es la complicación más importante, dado que es irreversible. Ante la imposibilidad de deshacerse de la orina acumulada en la pelvis renal y su aumento de presión, se produce un fenómeno de parálisis funcional en el cual el riñón afectado deja de cumplir su función de filtrado de manera permanente. Con el paso del tiempo, el riñón afectado disminuye de tamaño y el riñón contralateral compensa la falta de filtrado aumentando su propia funcionalidad y su tamaño.

¿Con quién me debo tratar, con el nefrólogo o con el urólogo?

La nefrología es el estudio científico de la anatomía, fisiología y patología de los riñones. La rama de la medicina que estudia los aparatos urinarios masculino y femenino y el aparato reproductor masculino es la urología. Significa que en este caso, es conveniente consultar ante un servicio de urología.

¿Cómo se trata?

El tratamiento dependerá si la concreción molesta o no, y si existe la posibilidad de que sea expulsada de manera espontánea o no.

Si el paciente no presenta dolores cólicos es de buena práctica aconsejar una abundante ingestión de líquidos.

Si por los antecedentes del paciente se sospecha la naturaleza de la composición del cálculo, y ésta lo permite, puede optarse por tratamientos que modifiquen la acidez de la orina, con neutralizantes como el bicarbonato de sodio.

La litotricia extracorpórea es un método no quirúrgico que utiliza “ondas de choque”. Tales ondas, aplicadas desde el exterior, ejercen una presión sobre el cálculo que lo convierte en un conjunto de pequeñas partículas que pueden ser eliminadas, en general, sin que se produzcan dolores de tipo cólico. Para facilitar el proceso se suele colocar un catéter doble jota, que tiene ambos extremos curvados. Se coloca dejando un extremo en la pelvis renal y el otro en la vejiga. Este catéter se deja por aproximadamente diez días y ayuda a la expulsión de los pequeños fragmentos.

La punción transparietal lumbosacra, dilata el trayecto para pasar por último los instrumentos que permiten la extracción de un cálculo pequeño o la destrucción de uno mayor, utilizando ultrasonido.

La pielolitectimía (acto quirúrgico) se reserva actualmente para situaciones que no hayan podido ser resueltas con los otros recursos. Cuando la litiasis es de órgano puede ser imprescindible intervenir no solamente para la extracción del cálculo sino para la reparación de la lesión causal.

Bibliografía

Urología Clínica, Rolando C Hereñú

Principios de Anatomía y Fisiología, Tortora – Derrickson